Todo es un comienzo donde la idea del encajar juega nuestro favor: todo empieza a encajar. Ensimismado en la hostia de bueno miramos el destierro como una peonza que ha dejado de girar. Estamos en coma con los oidos despiertos escuchando todo lo que los demás quieren decirnos. Como si fuera un estado de precaución a la vida, casi de alergia, visto y no visto... En el hospital las miserias se van alejando y el hábito de la buena vida se va acercando.
Vas a morir, dicen, con ese saber en la mano yo me despertaré y soportaré los ojos llorosos de los humanos que hablan a mi favor.
Yo no soy un asesino, intento ser humilde y ágil para no perderme; condescendencia no, ADIOS RAMON.
Y listo el asunto.
miércoles, 9 de mayo de 2012
Ver y no ver
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