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domingo, 18 de febrero de 2018

Las Papas Locas con Valium

 Ese día el secuestrador, no prescindía de mucho. Venía de los 80 e iba. a los 70, viéndoselas antes, con ese aniversario, ante su llegada a China, de ese presidente Cubano, de las postrimerias, que no postres, en su dñias lo fueran, ya imperios, renegándoselo a si mismas, a Sor Juanes, por faldas, de pirotecnia, y esos platos, que titulan la entrada, no con ellas se pudiese poner unos huevos batidos en crudo, y hacer la omeletta de papas locas, más germana, que el beréber, entusiasmado, a tiro de emboscada, citaba a Antonio, el informaste de la sexta, con la exhumación, más tar de Francos, en sus dos vueltas, en seis horas, y en el nuKeO, de Jackolo, el Arodisía. Ya saben, Aquel Skellington, con su familia, comía helado, en un puesto de Chinatown, aquel día con su familia, y entraba, en el museo. Greg, le susurraría más tarde, que de fórmenos no iba ala tragedia, pero que no conllevaba a que Bobby dispusiera de césped y dóricas una explanada, tan "Generalísima" como la luna, para que aquella niña a falta de esa omeletta pudiese ser feliz, y la fuga pa volver


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